La nueva onda del silencio

 

Curada por Esteban King

 

Yolanda Ceballos, Francisco Larios, Tahanny Lee, Leo Marz, Marco Treviño

 

Del 3.6 - 15.7, 2017

La nueva onda del silencio

 

 

 

 

La nueva onda del silencio es un proyecto que reúne el trabajo de cinco artistas de Monterrey que exploran la imagen-movimiento, la sonoridad de lo visual y la construcción de imágenes en el mundo contemporáneo a través de la pintura y el dibujo. La selección de piezas de esta nueva onda regia le guiña el ojo a la nouvelle vague y al new wave para propiciar una experiencia de carácter sinestésico. Aquí, la música, el tiempo, la historia, la memoria y los fantasmas del pasado se manifiestan en papel y lienzo para generar una resonancia aural en el ojo.

 

El problema de cómo representar fenómenos dinámicos ha sido una constante en la historia del arte. Precisamente, una parte de las piezas explora la imagen-movimiento a partir de composiciones estáticas. En esta línea de trabajo, los dibujos de Francisco Larios consisten en una serie de motivos y estudios sobre el movimiento que introducen la dimensión cinética al ámbito del dibujo. Por su parte, las pinturas y dibujos de Tahanny Lee son un intento por capturar el flujo de imágenes de un video mientras son proyectadas. De igual forma que las grabaciones nos muestran la pérdida irremediable del pasado, Lee intenta capturar -en una empresa destinada al fracaso- el contenido de las proyecciones al mismo tiempo que transcurren sobre el papel o la tela.

 

El único video presente en la exhibición es Teoría de la transición: Desplazamiento de Yolanda Ceballos, el cual documenta desde un punto fijo el recorrido y el sonido de una motocicleta mientras avanza por un circuito de motocross. Los silencios que registra intermitentemente la cámara, así como las nubes de polvo que genera el paso de la motocicleta y que se desintegran lentamente, funcionan como contrapunto a la vertiginosa velocidad de la máquina y el estruendo que produce. El proyecto contempla un dibujo donde Ceballos recrea, de memoria, el circuito que recorre la motocicleta en el video, generando un registro que se mueve entre el documento y la memoria y que recorre el camino de la imagen movimiento al ámbito dibujístico.

 

La nueva onda del silencio es también un murmullo, un ruido casi inaudible que se propaga a través de las formas que se encuentran dentro las piezas, generando motivos sonoros y cadencias. Contra el ocularcentrismo que persiste en el ámbito de la pintura y el dibujo, la exhibición apela a la dimensión sonora que subyace a las obras y a los ritmos que generan. Las pinturas de Francisco Larios presentes en la exhibición son producto de un ejercicio consciente de traslación del ámbito musical al mundo pictórico. El caso es el mismo con las pinturas de Leo Marz, las cuales entrelazan la vanguardia constructivista con el ámbito de las imágenes digitales para generar una música visual.

 

La onda expansiva que las piezas generan se propaga y rebota a través de Las batallas del display, un proyecto de Marz generado específicamente para el cuarto de máquinas que consiste en una intervención bidimensional a los muros de la galería,  la cual se funde con el espacio museográfico y funciona como una especie de ambientación transitable donde se desenvuelve toda la muestra. La intervención de Marz ha sido generada a partir de superposiciones de capas de screenshots. En un mundo bombardeado por imágenes, la exhibición apuesta por la contemplación y la calma como modelo reflexivo. La nueva onda del silencio, en este sentido, invita a detenerse un momento para escuchar y ver alrededor.

 

Finalmente, la metáfora del silencio como blanco absoluto es puesta en juego por Marco Treviño en una serie de pinturas realizadas con gesso –el aditivo que se utiliza debajo del óleo y el acrílico en los lienzos– donde aparecen las siluetas de personajes retratados en pinturas de castas virreinales. Con este procedimiento, Treviño busca desmontar las imágenes construidas a partir de la visión racista y eurocentrista de la sociedad novohispana. Estos cuadros, además, contienen un detalle en el anverso que no se puede observar mientras están expuestos, con lo que se establece una tensión entre lo visible y lo invisible, lo que se escucha y se silencia.

 

Aunque se trata de proyectos que encuentran su salida en el dibujo y la pintura, todas las piezas son resultado de procesos conceptuales donde la construcción de la imagen juega un papel central. En este sentido, La nueva onda del silencio es en realidad un título irónico, que busca generar ruido y recordarnos que, al igual que el silencio absoluto no existe, la imagen es todo menos transparente.

 

 

Esteban King

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